The wrath of the dildosaur

sábado, 18 de abril de 2015

ACLARACIÓN: La siguiente historia fue escrita por un estudiante de undécimo grado, durante un ejercicio de escritura creativa. Es tan inapropiada e hilarante, que me resulta un crimen dejarla perder. 

THE WRATH OF THE DILDOSAUR

I have been on this planet for two centuries on a mission to find a rare metal called dildomium. I went with two companions -one is a giant green mushroom, and the other one is a walking tab of LSD. 

Our spaceship broke down because of two reasons: we ran out of weed, which kept us flying through the universe; and a flying dildobird got stuck in the engine. 

When we landed, we went to search for the rare metal. We walked and walked, looking at the amazing fauna of Dildo planet. There were giant purple dildos everywhere, feeding on the tall rubber trees. There were also one-eyed giant rubber snakes, in all shapes and colors. 
H
We felt a cold stare inside the forest of rubber trees; the ground started shaking. When we looked back, we saw a truly terrifying creature: it was the dildosaur! We have been warned about this beast back in Coochie central. 

Afraid, we started running, but it was hard due to the increased gravity field caused by the huge amount of dildos on the planet. The dildosaur had one eye;  it was colored neon blue, and it had two large ball-like legs, which allowed it to jump quite high. 

While we were running, we tripped because a one-eyed snake got into our way. We fell from an elevated cliff, and there we met our end as we got mortally penetrated by a stack of sharp dildomium shards. 

- J. F. Manotas, 11A

Something unexpected...

martes, 28 de octubre de 2014

Today, something really interesting happened. 

I woke up feeling blue (I blame it on heartache). Nonetheless, I kept my head high, and decided not to let my day be commanded by such a feeling. I went on, as I usually do, and prepared myself some tasty scrambled eggs with toast, berry jam, and herbal tea. It was delicious. 

I bid farewell to Pupo, closed the door behind me, and went downstairs. I left the building and saw a cocker spaniel staring at me. It was next to a tree, doing whatever things dogs do on trees. I didn't pay much attention to such a detail, yet my inner voice reminded me: 

“Even if they all look the same, all days are different… today -for example- a dog was watching you as you stepped outside… and look at the misty clouds over the mountains on the horizon! Beautiful, and diverse! So unlike yesterday…”

I silently chuckled. They day was indeed brand new, and distinct. Besides, things were going to be more relaxed at work, for it was math's day, and there were no classes scheduled (nice!). So, I walked the path that led from my home to the bus stop, and couldn't help but notice that everything around me was arranged differently. I had to skip an enormous bus that stopped inches from me, but I was fine, and regardless of the distance it had meant no harm. 

And so I moved towards my destination, when a small detail caught my attention. A scrambled metallic package of some sort was lying on the floor, less than a meter away from a properly kept green trashcan. The voice within me spoke once more, and kindly suggested:

“Why don't you pick it up? Go on. It would be a shame to leave it there, especially when you know you can take action…”

Without hesitation, I swiftly leaned over it and took it. In less that a second, I had already thrown it in the can. It was done. A simple action for which I expected no reward… however, there was a reward after all. 

As I kept on walking, I heard a voice behind me saying:

“Congratulations!” 

Congratulations? I was puzzled, so I listened to it once more.  

“Congratulations!” the voice insisted. 

I turned around with curiosity, and saw a friendly lady congratulating me for my action. I smiled, and a rush of sudden happiness went through me. 

Later did I notice that somehow the cocker spaniel that stared at me intently as I left my house was also present during that moment, and despite of not being the friendly lady's pet (she owned a black chow chow, which I've seen several times before), it signified the completion of an event that the universe had set into motion earlier that morning. 

This whole thing reminded me of Coelho's Pilgrim, when the pilgrim meets Petrus for the first time, and inadvertently meets as well a demon disguised as a gypsy thief. The story was similar, except that this time there had been no demon, but an angel instead. An angel that encouraged a virtuous action, honoring the good in me, as Joel says. 

It made my day. 

Mi último primer día

domingo, 19 de enero de 2014

Mañana se cumple al fin mi último primer día de clases en la universidad. Recuerdo que en aquella ocasión, cuando me disponía a vivenciar el inicio de todo este ciclo, a éstas mismas horas me hallaba bastante nerviosa. No sabía qué me iba a deparar el destino. Sólo sabía que había tomado una decisión: estudiar Lenguajes y Estudios Socioculturales; y aún así, el mismo nombre de la carrera me resultaba desconcertante.

Mi primera clase, aquella con la que mi sábana de estudiante se vería inaugurada, sería Francés 1. Comenzaría a las 8:30 de la mañana en el edificio Aulas (o AU), y terminaría a las 9:50; justo a tiempo para salir rumbo al ML, y estar pronta para Estadística de 10:00 AM con el profesor Schweizer Rocuts. 

Así pues, con el horario en mente, recuerdo que empaqué mis cuadernos y útiles en un bolso negro con naranja que había venido usando desde el colegio, y programé la alarma en el celular para que sonara a eso de las 6:00 am -hora más que justa para alistarme, y salir rumbo al centro-. Alisté también una chaqueta negra, ideal para un lluvioso día capitalino, y me fui a dormir, con el nerviosismo propio de un niño pequeño en vísperas de la navidad.

Eso fue hace ya seis años. 

En estos momentos, mi bolso está ya listo, pero en esta ocasión su contenido resulta diverso, pues además de una agenda roja que dice Microsoft, los cables, las USBs, y demás utensilios propios de quien frecuenta el mundo de los sistemas, esperan la venida de la nueva jornada.

Sí, muchas cosas han cambiado en todo este tiempo, incluyéndome también a mí... pero así mismo, muchas otras cosas permanecen igual; ya mi querida chaqueta negra aguarda junto a mi puerta (heredera de aquella primera chaqueta que llevara puesta aquel primigenio día, el cual se encargaría de forjar en mí una tradición que desde entonces cumplo con fervor casi que religioso). El edificio AU con sus frías paredes me espera también. La clase que tengo mañana -Seminario de Docencia 2- tendrá lugar en el mismo horario que tuvo mi primer curso en la Universidad, y si mi memoria no me falla, se impartirá también en el mismo salón.

Algunas personas dicen que el inicio y el final de un ciclo se dan siempre sobre el mismo punto; llámenme romántica, pero creo que tienen razón. Mi ciclo finaliza tal y como se inició. ¡Qué curioso!

¡Feliz año!

martes, 31 de diciembre de 2013

¡Saludos!


Pues nada, una entrada rápida para desearles un feliz inicio en este 2014 ;)

Reto NaNoWriMo

jueves, 31 de octubre de 2013

Hace apenas una semana me enteré de una propuesta interesante para llevar a cabo este mes de noviembre. Se trata del reto "NaNoWrimo", o reto del "National Novel Writing Month", cuya meta es escribir entre el 01/11 al 30/11 una novela de ficción corta de 50.000 palabras.
   
http://nanowrimo.org/

Así es, 50.000 palabras en apenas 1 mes. No sé en qué tipo de locura me estaré metiendo al aceptar el reto, pero ya en 1 hora termina octubre. Así pues, estoy preparándome en estos momentos para comenzar a escribir... y escribir... y escribir, hasta la saciedad, o hasta que complete el reto. Lo que sea que suceda primero.

Casualmente, desde principios de este mes, una idea para una historia vino a mi mente, después de ver una mini-maratón de documentales sobre norcorea... y digo casualmente, porque comencé a estructurar poco a poco una pequeña narrativa alrededor del concepto que concebí. Casi que puedo decir que al enterarme del reto NaNoWriMo, encontré el pretexto perfecto para transformar mi idea en algo más tangible, por lo que ahora me dispongo a dar rienda suelta a mi creatividad, e iniciar algo que si bien muchas veces me propuse hacer, nunca pensé terminar haciendo: esto es, escribir una novela corta.

¿Nervios? ¡Sí! ¿Ansiedad? ¡Sí! ¿Miedo? ¡Obviamente! Pero no tengo nada que perder :D Además, ya tengo medianamente organizado el orden en el que irá la trama de la historia. ¡Já! Sin saberlo, terminé haciendo el trabajo previo necesario para asumir el reto NaNoWriMo.

Pero bueno, ya veremos cómo se desarrolla todo. Por el momento, me quedo con unas bonitas palabras de Toni Morrison, premio nobel de literatura, que tuve la fortuna de leer en uno de los mejores cursos que he tomado en la universidad: "If there's a book you really want to read, but it hasn't been written yet, then you must write it."

Creo que publicaré una que otra entrada con mis avances, o al menos, con comentarios respecto a mi experiencia nanowrimística. ¡Hasta entonces!

Un escapulario...

sábado, 4 de mayo de 2013

Siempre he creído que en medio de nuestra rutina diaria, se nos muestran pequeños mensajes o señales, los cuales muchas veces ignoramos, pero que de igual forma estaban allí en frente de nosotros para comunicarnos algo.

Ayer, cuando mi padre y yo nos disponíamos a subir al carro para salir a la oficina, un pequeño detalle sobre el techo del vehículo llamó mi atención: alguien había puesto allí un escapulario. Al tomarlo en mis manos, pude notar que se encontraba en perfecto estado; era casi nuevo. Habría sido un suceso sin mayor relevancia, de no ser porque en nuestro edificio nadie se pasea por el garaje, y junto a nuestra bahía de parqueo no hay ningún carro ya que la vecina del 6to piso rara vez visita el edificio. 

El portero de turno no mencionó nada al respecto, y tampoco mencionó nada la señora que hace el aseo en los pasillos. El escapulario simplemente apareció allí, sin ninguna razón aparente, y sin ser de nadie. Lo curioso es que el día resultó ser más caótico que de costumbre, y la gente en la ciudad se mostró excesivamente beligerante y agresiva. ¿Querría alguien que tuviésemos especial cuidado en nuestra jornada? Y de ser así, ¿quién?

En definitiva, ese escapulario pareció ser un mensaje, aunque desconozco completamente su emisario.

ESPN me da miedo...

domingo, 28 de abril de 2013

Hoy, mientras tomaba mi almuerzo dos horas después de que lo hubiesen hecho mis padres, me percaté de algo curioso. Mi padre -quien dormitaba en el sofá- había dejado el televisor de la sala en un canal deportivo. Creo que era ESPN latino, en donde pasan hasta la saciedad un programa llamado SportsCenter. No sé si fue por haberme levantado tras una sesión de lectura (he estado disfrutando de los libros de Coelho últimamente), o si porque hoy amanecí ligeramente más sensible, pero de una u otra forma quedé horrorizada mientras intentaba digerir una presa de pollo. Ese méndigo canal pasó en intervalos de menos de cinco minutos los mismo comerciales, las mismas retahílas publicitarias, las mismas imágenes, no una... ni dos... ¡sino seis veces! Es probable que hayan sido más, pero terminé mi comida rápidamente ante tanto horror, para luego levantarme y huir de la nefasta influencia que esa transmisión quería ejercer sobre mí.

La cuestión me pareció preocupante. En menos de 20 minutos, vi la cara de Messi promocionando el champú Head&Shoulders más veces de las que he visto mi propia cara en el espejo hoy, escuché más beneficios sobre la tecnología avanzada que usan las rasuradoras Gillette Match Algo que lo que he escuchado sobre cualquier debate político en los últimos días, y me estresé viendo que dicha cadena televisiva piensa que sus televidentes (que se da por entendido han de ser hombres heterosexuales con poder adquisitivo, así la realidad diste de ello) sufren de algún síndrome de falta de atención al restregarles en el rostro una y otra vez la misma carreta barata que al leerla entre líneas sugiere algo como "eres un incompetente incapaz de entender mensajes complejos, así pues, te repetimos mediante un bombardeo violento de publicidad todo lo que creemos necesitas memorizar para que aprendas a ser un hombre de verdad". *respiro*.

Tantas emociones chocantes en tan poco tiempo... y yo que lo único que quería era almorzar en paz. La terrible experiencia de hoy me dejó un mal sabor de boca (aunque quizás eso se debiera a que sin querer me comí un trozo de víscera atrapado en el costillar del pollo que fue mi cena), y me recordó dos cosas: por qué no veo televisión, y por qué mucho menos me interesan los canales deportivos. No es por repetir un discurso que está más quemado que los habitantes de Pompeya (¿mencioné algo sobre mi usual humor políticamente incorrecto?), pero la televisión no sólo no resulta beneficiosa, sino que ya y de forma descarada moldea las mentes de quienes la ven mediante sencillos métodos de "programación mental". Habrase visto, ya no es el ser humano quien programa la máquina, sino la máquina que programa al ser humano... y no quiero ni meterme con la radio, el periódico o el internet, que esos ya son temas que van para largo...

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